Sin duda uno de mis defectos es que soy un caprichoso. Siempre lo he sido, aunque por suerte he sido muy comedido en ello, es algo que tengo que agraceder a mis padres. Pero en su día se me metió en la cabeza que quería un coche, y no paré hasta comprarme el que me gustaba (y que podía permitirme claro). Lo mismo me paso con el ipod, ahora con la moto... Cuando se me pone algo entre ceja y ceja no paro.

Con las mujeres me pasa algo similar. Lo gracioso es que eso me convierte en algo parecido a lo que me quejaba en el anterior post, en un pegajoso. Quizás no a ese nivel, pero si reconozco que soy bastante insistente (¿pesado?). Me pasó con M, y me está pasando ahora con C.

El sábado hablando con mi colega Alex le decía que andaba sacando de nuevo ese tema, y cuando le dije que ella no me hacía mucho caso me dijo: pues pasa de ella, ¿no?. Y tiene toda la razón, si no me hace caso debería olvidarme de ella e ir a por otra, que Madrid está lleno de mujeres guapas.

Pero no, C se me ha metido entre ceja y ceja, y aunque se que debería olvidarla ahí sigo.

Sonando: Kruder & Dorfmeister - Rainer Trübi Trio - Donaueschingen